15 septiembre 2012
13 septiembre 2012
32 maestros y una tarde mágica
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Con los maestros Horacio García y José Luis Trueba, grandes de la difusión de la ciencia y la cultura en México |
A través de Tania Sánchez Vázquez recibí la invitación que me extendió la Dirección de Bibliotecas y Promoción de la lectura para participar en un encuentro con 32 maestros de todo México.
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7 libros como las 7 cajas de China fueron rifados entre los asistentes |
Fue magia pura, embrujo de la palabra y viaje en el tiempo y en el sueño. Muchos de esos docentes ya habían leído Copo de Algodón, con algunos, como con Nidia, del estado de Hidalgo, ya nos habíamos encontrado si no en otra vida, el año pasado cuando el estado me invitó a través de Ediciones El Naranjo a presentar mi literatura, abriéndome su corazón generoso.
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Con mi amiga Nidia, del estado de Hidalgo |
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Con Carmen, y toda la emoción |
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Leí un capítulo de la novela Mi abuelo Moctezuma |
Es difícil de explicar lo que se siente al ascender en espirales de palabra y conectar con algo muy divino y muy humano, con ese lugar que para los aztecas era la casa de las flores, de donde nos vienen los cantos. Gracias a esos 32 maestros, la tarde del 13 de septiembre de 2012, la Ciudad de México volvió a tener círculos de jade, como en el mundo de Copo de Algodón. (María García Esperón)
09 septiembre 2012
Atotoztli II, la Reina Azteca, de Susana Peiró, desde el sur para el Anáhuac
Una investigación de Susana Peiró, quien desde Argentina nos ofrece una nueva mirada sobre el mundo azteca y nos devela un personaje desconocido: Atotoztli II, abuela de Moctezuma y bisabuela de Copo de Algodón.
Con el texto de Susana bajo el brazo fui al suelo de los aztecas, en el centro de la ciudad de México, una mañana de septiembre, el mes de estas tierras. A través de las letras de Susana, el pasado se abrió como una flor en la tierra del presente, y escuché las voces y los cantos, los tambores de guerra, el rumor de la genealogía. Una tras otra vi, sentadas y dignas a pesar de extender la mano para la limosna, ancianas como la vieja tícitl del texto de Susana, copal y plumas ricas de aves, y en el torbellino del metro Tacubaya, los murales comenzaron a hablar para ir en busca de esa abuela que hoy Susana extiende como una semilla de futuro para el Anáhuac desde las altas montañas del sur. (María García Esperón)
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En un jardín estilo prehispánico de Mixcoac, Ciudad de México |
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Atotoztli II, dibujo de Susana Peiró, en La Cueva de Susana |
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