10 mayo 2012

Copo de Algodón en FELIMAZ 2012: la flor y el canto

Mazatlán recibió a Copo de Algodón con los brazos abiertos

Todo comenzó con la voz del caracol. Un niño invocó los cuatro rumbos y el coro dirigido por la maestra y continuadora de la tradición espiritual mexicana Flor Amado Peña, entonó poesía en español y en náhuatl.



De este modo, entre la flor y el canto y enmarcada por los instrumentos prehispánicos y los sonidos de la naturaleza ejecutados por el maestro Ricardo Montes y la joven Stibalitz, la historia de Copo de Algodón fue entregada a los niños asistentes a la FELIMAZ 2012.

Ricardo Montes y Stibalitz: música para una princesa azteca

Orgullo por nuestras raíces, orgullo por el color de la piel, resurgimiento de una poesía que canta la belleza de lo efímero y la condición ensoñada del mundo. La niña de Moctezuma convertida en compañera de juegos y de sueños de estos niños del siglo XXI que gracias a los esfuerzos de personas como Flor Amado Peña aprenden a conocer a los antepasados y a traer al presente lo mejor de los orígenes.

Flor Amado Peña y Ricardo Montes: la flor y el canto de los aztecas
Bajo la sombra del venado, del mazatl que le da nombre al bello puerto que nos recibió esa mañana, a nosotros, de tierra adentro, del Anáhuac, las emociones empezaron a sucederse: Flor, Ricardo, los niños sobre los que llovieron hojas con poesía azteca y que pasaron al frente a leerlos,


el interés de los maestros que quieren convertir a Copo no solamente en un libro leído, sino en una experiencia de largo y generoso camino, la benevolencia y entusiasmo del programa de radio de la Universidad de Sinaloa "Aula sin muros", donde nos emocionamos hablando de Quetzalcóatl y de Teotihuacan, de la voz del quetzal para siempre en los muros que son interpelados por quienes saben hacerlos hablar y de la oportunidad única de vivir nuestra historia como un viaje a los orígenes que deseamos.

El profesor Joel Álvarez conduce el programa de radio  "Aula sin muros"


Copo de Algodón, esa princesita azteca a la que Ediciones El Naranjo y el ilustrador Marcos Almada Rivero han dotado de rostro curioso y esperanzado, fue recibida en la FELIMAZ con ese calor humano y esa alegría de vivir que tienen los sinaloenses, México soleado y marinero que le ha abierto los brazos ya para siempre. A Mazatlán y su FELIMAZ, gracias por ello. (María García Esperón)